Cuidado con las tormentas

Al mal tiempo… buena cara”, reza el dicho. Pero cuando estamos expuestos a los elementos en la naturaleza, y se nos presenta mal tiempo, debemos obrar con buen juicio y atención ante las inclemencias, que pueden transformar rápidamente nuestro paseo en momentos amargos.

TORMENTA ELÉCTRICA

CONSIDERE una de las manifestaciones más imponentes de fuerza irrefrenable del mundo… ¡el rayo! La mayoría de la gente, en una ocasión u otra, ha pasado por la experiencia de una tormenta eléctrica, con todos sus espantosos aspectos: torrentes de lluvia, cegadoras ráfagas de luz, el estrépito del trueno y esa ansiosa expectativa del próximo relámpago.
Un rayo típico
Longitud: 5 kilómetros “Azotes” por rayo: 3 ó 4 Máximo de corriente: 20.000 amperios Voltaje: 100.000.000 de voltios Potencia máxima: 2.000.000.000 de kilovatios Duración: 1/5 de segundo

• La publicación Selecciones del Reader’s Digest comentó lo siguiente: “Ahora mismo, mientras usted lee este artículo, se están produciendo en el mundo unas 1.800 tormentas eléctricas. Estas tormentas generan unos seiscientos relámpagos por segundo, cien de los cuales llegan a tierra. Así pues, cada veinticuatro horas caen a la superficie terrestre ocho millones y medio de chispas”. La cifra que ofrece Scientific American es muy parecida: ocho millones.

• El rayo calienta el aire que lo rodea hasta una temperatura de 30.000ºC, lo que hace que este se expanda con tal violencia, que produce unas ondas de choque a entre 10 y 100 atmósferas de presión, las cuales pronto resultan en un violento y resonante ruido: el trueno. Como la velocidad de la luz es mayor que la del sonido, no es extraño que normalmente se oiga el trueno segundos después de haberse visto el relámpago. El trueno puede oírse hasta a 25 kilómetros de distancia. El sonido viaja aproximadamente un kilómetro en 3 segundos. Si contamos los segundos a partir del momento en que vemos el rayo y de este momento a cuando oimos el trueno y los dividimos entre tres obtenemos la distancia del rayo en kilómetros.

• El rayo es destructivo. “Tan solo en Estados Unidos, todos los años los rayos ocasionan la muerte de unas ciento cincuenta personas, causan daños en la propiedad por valor de 20 millones de dólares y producen 10.000 incendios forestales con la consiguiente devastación de madera comerciable por valor de 30 millones de dólares”, dice Scientific American. “Las muertes ocasionadas por los rayos -señala el periódico The Australian- son más frecuentes de lo que se cree.” Según el informe, todos los años fallecen de cinco a diez australianos y más de cien quedan lesionados a consecuencia de los rayos. Cuando van a abatirse sobre las víctimas no dan mucho aviso, si bien “algunas dijeron que se les pusieron los pelos de punta”, comenta Phil Alford, del Departamento de Meteorología de Melbourne.

• En realidad hay razón para sentirse intranquilo cuando están cayendo rayos. El rayo hace astillas árboles y postes telefónicos, horada agujeros en los techos y las paredes, y comienza muchos fuegos en los bosques y edificios. A menudo, en un árbol, la corriente eléctrica es tan intensa que instantáneamente vaporiza la humedad de la madera, y el vapor sobrecalentado literalmente hace volar el árbol en pedazos.

QUE HACER

EL RAYO de término medio contiene decenas de millones de voltios y miríadas de amperios, en comparación con los 15 amperios de la instalación eléctrica de un hogar normal. ¿Qué medidas puede adoptar para reducir el riesgo de ser alcanzado por un rayo? Examine los siguientes consejos:
• Aquellos a quienes una tormenta eléctrica sorprenda a la intemperie deben evitar hallarse en campos abiertos, en botes sin techo, y deben alejarse de las alambradas, las tuberías y los rieles del ferrocarril, de los árboles solitarios o de los más altos en un bosque.
- Si usted estuviera nadando, salga del agua.
- Se está más seguro en un valle que en la cima de una colina. El lugar más seguro lo encontrará en una hondonada.
- Si la tormenta lo sorprende en descampado, se recomienda que “se arrodille y se doble bien hacia abajo sin poner las manos sobre las rodillas y que sólo sean estas y los pies los que toquen el suelo. Esta posición reduce el riesgo de que usted sea conductor de electricidad”. O, como informa el periódico The Daily Telegraph: “Si [la tormenta] le sorprende a campo abierto donde no hay dónde refugiarse, póngase en cuclillas en el punto o la depresión más bajo que haya. Es mejor mojarse que morir”. Otros recomiendan sentarse en el suelo con las rodillas entre los brazos. Arrodillado, en cuclillas o sentado, lo importante es que no extienda el cuerpo, pues es importante exponer la mínima superficie posible en que pudiera caer un rayo.

• ¿Cree usted, como algunas personas, que el rayo jamás cae dos veces en el mismo sitio? No confíe en esto. Hay evidencia fotográfica que revela que los rayos con frecuencia caen en el mismo lugar, aun durante la misma tormenta.

• Si durante la tronada usted está en su automóvil o en un tren, no tiene nada que temer. El cuerpo de metal que lo rodea distribuye la corriente eléctrica y la lleva a tierra. Igualmente, los pasajeros de un avión están a salvo de un rayo. A menudo caen rayos sobre los aviones, y éstos a veces salen con pequeños agujeros perforados en el forro de metal, pero no se ha informado caso alguno en que un avión se estrellara por causa directa de un rayo. Por supuesto, las violentas turbulencias de viento de las tronadas presentan un peligro del cual el piloto prudente sabe apartarse.

• Si una persona sufre la descarga de un rayo, es indispensable administrarle de inmediato la resucitación cardiopulmonar (RCP). El profesor Victor Scuka, que trabaja en el Departamento de Investigación sobre la Alta Tensión de la Universidad de Uppsala (Suecia), señala que en muchos casos se ha logrado revivir con la RCP a víctimas que parecían muertas. “El tratamiento, no obstante -advierte el investigador- ha de administrarse inmediatamente con objeto de que no haya lesiones cerebrales.”

posted : Saturday, March 7th, 2009